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La oración – Una conversación con el Padre celestial

Como hijos de Dios, nacidos de nuevo por el poder de Su Espíritu, somos llamados a la comunión con el Padre a través de la oración. La oración es simplemente una conversación con nuestro Padre Celestial. Es una oportunidad para entregar a Él las cargas de nuestros corazones y disfrutar de la presencia de Jesús. A través de la oración, podemos ir más allá de nuestras limitaciones y entrar en la presencia del Creador Todopoderoso del universo para presentar todas nuestras preocupaciones y recibir respuestas a nuestras peticiones. ¡Es uno de los privilegios más extraordinarios dados a la humanidad!

Por medio de la oración recibimos orientación, aliento y fuerza espiritual para las batallas de la vida. La oración nos hace crecer en amor, intimidad y comprensión de Su plan y propósito para nosotros. Es una oportunidad para rendirse a Dios, ejercer fe y cosechar esperanza. Cuando oramos, abandonamos nuestro orgullo y afirmamos nuestra dependencia en la providencia y en el cuidado de Dios.

La oración es para la vida cristiana lo que la respiración es para el cuerpo humano.

Para orar, no es necesario aprender palabras complicadas o tomar cierta postura corporal. De hecho, cuanto más sincera su oración, mejor. Aquí hay algunos principios que le ayudarán a disfrutar de una vida coherente y rica de oración:

Siempre ore en el nombre de Jesús. La razón por la que podemos llegar confiadamente delante de Dios en oración es el sacrificio de Jesús en la cruz. Él nos dio acceso al Padre y ningún otro mediador es necesario. En el nombre de Jesús, uno puede hablar directamente con el Padre, y Él escuchará.

Alabe y adore a Dios. La mejor manera de empezar a orar es alabando y adorando a Dios por lo que Él ha hecho y por quién Él es. Usted puede cantarle una canción o simplemente decirle lo mucho que lo ama.

Confiese sus pecados y reciba el perdón. Cuando ore, examine su corazón y entregue a Dios sus problemas y luchas. Él está siempre dispuesto a perdonar sus pecados y ayudarle a superar las tentaciones.

Presente sus necesidades y las necesidades de otros. Al pedir a Dios lo que necesitamos, expresamos nuestra confianza en Él. Ore también por otras personas. Orar por otros le protegerá contra el egoísmo y le hará un canal de bendiciones en la tierra. Las personas egoístas no tienen tiempo para orar por otros.

Ore frecuentemente. La oración debe convertirse en un estilo de vida. Es importante reservar un tiempo especial para orar todos los días, pero aproveche también todas las oportunidades para tener comunión con Dios. Usted puede orar mientras conduce, trabaja o cuida de sus negocios.

Ore con fe. Fe es la confianza en que Dios cumplirá Sus promesas. La fe conecta la provisión milagrosa en los cielos con las necesidades aquí en la tierra. Cuando uno ora, tiene la expectativa de recibir una respuesta de Dios.

Él responderá de acuerdo a Su voluntad. Servimos a un Padre amoroso que se alegra en bendecir a sus hijos con regalos preciosos. La oración, sin embargo, no es una manera de obligar a Dios a satisfacer nuestros deseos egoístas. Dios puede responder “no” a sus oraciones o decidir que aún no es el momento para que usted reciba su pedido. La oración es también una oportunidad para renunciar a nuestras ideas y deseos egoístas para conocer la voluntad de Dios.

Fuente: Devocional Nueva Vida en Cristo