Pacientemente Esperaré

Posted on 15 Oct 2015, Pastor: David Osses Mundaca

Podemos Salir del Pozo de la Desesperación

“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová”
(Salmo 40:1-3)

Es probable que te encuentres en alguna situación desesperante; esposo u esposa, tus hijos o cualquier otra relación; puede ser un problema financiero o laboral.

Puede estar desesperado porque necesitas tomar una decisión y no sabes qué hacer. Cansado de luchar, de intentar. Haz hecho todo, oraciones, pactos, diezmos, vas a la iglesia, sirves a Dios pero nada… sientes que cada día como que te hundes más. Te sientes como estar en un pozo… allí solo respiras angustia, miedo y desesperación.

Pero salir del pozo requiere paciencia y espera en Dios… Salir del pozo requiere tomar una decisión, dejar de ser víctima.

Has sido llamado a ser el protagonista de tu vida; espera en Dios pacientemente antes de actuar; ver la vida con optimismo.

Un cuento de la tradición judía que nos ilustra si somos Protagonistas o Víctimas… “Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal rebuznó por horas mientras el campesino trataba de buscar la forma de ayudarle pero finalmente decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo necesitaba ser tapado con urgencia, así que echando tierra podría solucionar los dos problemas a la vez.
 Con ese fin pidió ayuda a sus vecinos…”

¿Qué podemos aprender de este cuento?

En algunos momentos de nuestra vida, podemos tener la sensación de que hemos caído en un pozo muy profundo. Todas nuestras expectativas por el suelo, los momentos que vivimos son de mucha tensión, no vemos la luz del sol brillar, todo parece oscuridad y en vez de recibir ayuda lo que recibes de la gente que te rodea es juicio, critica, rechazo y oposición, todos quieren enterrarte vivo(a).

 

Podemos aprender de este burro, que a pesar de todos los problemas que se le venían encima se aquietó y comenzó a elegir lo que le convenía hacer. No se dejó llevar por pensamientos negativos, tampoco se enfrascó en las críticas o juicios que le hicieron, no quedó pensando en el pasado, en todo lo bueno que había hecho y que ahora con eso le pagaban, no se quedó quieto preso de la tristeza y el dolor, el desengaño que se había llevado de su amo, el “no adopto la posición de pobrecito yo”, el dejo de ser víctima de las circunstancias y asumió responsabilidad por sus miedos, controló sus emociones y no esperó a que los demás lo hicieran feliz.

Cada vez que le echaban tierra se sacudía fuertemente hasta que pudo salir del pozo. El transformó el problema en una bendición. Puedes salir del pozo de la desesperación o del lodo cenagoso si tomas la decisión de pararte sobre los problemas. Todos deseamos correr alegremente por la vida, sin estrés, sin angustia, sin presiones, llenos de paz y gozo.

Quiero dejar contigo dos cosas que te van a ayudar a vivir la vida:

  1. Entrega a Dios tus expectativas. Las personas, lugares y cosas no te proporcionan felicidad y plenitud duraderas. Solo Dios puede darte vida, gozo y paz. La Biblia enseña que El que pide recibe. Es inmaduro pensar que alguien o alguna cosa terrenal pueda brindarte plenitud y felicidad duradera. Dios es la fuente de la vida; las personas y las cosas son adicionales. Tú eliges cómo y con quién quieres vivir.
  2. Ten en cuenta que todo lo negativo que nos sucede puede ser transformado en algo positivo. Como al burro de nuestro cuento, la vida nos tira a veces, todo tipo de tierra. Si lo interpretas como un problema y te bloqueas sintiéndote víctima de la situación, esa tierra puede acabar aplastándote; si por el contrario, lo contemplas como un desafío, te ubicarás en la perspectiva de protagonista, encontrarás la forma de sacudirte esa tierra y la usarás para dar un paso hacia arriba. Así, cualquier situación se transformará en una oportunidad para lograr un nivel más elevado de conciencia.

Te invito a descubrir el poder interior que Dios ha puesto en ti; tú puedes tener relaciones satisfactorias en la vida, solo enfócate a dónde quieres llegar y no en tus miedos, espera en Dios y El pondrá en tus labios un cántico nuevo.

 

Dios es suficiente!