La Biblia – la Palabra de Dios para nosotros

La Biblia es fascinante. Es una recopilación de sesenta y seis libros escritos por al menos cuarenta autores, en más de 1.600 años, en tres continentes diferentes. Entre los autores se incluyen reyes, médicos, sacerdotes y también pescadores y agricultores. A pesar del intervalo de tiempo y el número de escritores, está libre de errores y forma un conjunto perfecto inspirado por Dios.

Es verdaderamente el libro de Dios, pero es más que un libro, es una invitación a un viaje de descubrimiento de tesoros espirituales. La Biblia es como una colcha de retales, hecha por muchas manos distintas, con piezas de diferentes tamaños y estilos, cuyo resultado final es una unidad armónica que puede traer refugio reconfortante para los inviernos más fríos del alma humana. Es la Palabra inspirada de Dios, revelada a nosotros para que podamos saber más acerca de Él, Sus planes y nosotros mismos.

El mensaje de la Biblia tiene valor para todas las personas, con cualquier estilo de vida. Es leída por reyes y presidentes, así como en celdas y prisiones. Su contenido desafía a los intelectuales más sofisticados, mientras cautiva la imaginación de los niños pequeños. La Biblia contiene la revelación de realidades espirituales y principios para ayudar con los aspectos prácticos de la vida, tales como la forma de educar a los hijos, tener una empresa o elegir buenos amigos. Este maravilloso libro sigue siendo la piedra angular en la construcción de civilizaciones enteras.

Para un cristiano, la Biblia es la Palabra de Dios. Es el estándar con el cual se mide toda la enseñanza espiritual. Sus verdades transformadoras han cambiado la vida de miles de millones en todo el mundo y ¡cambiarán su vida también!

La Biblia tiene dos partes principales: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento abarca desde la creación hasta el tiempo de Jesús. El Nuevo Testamento abarca desde la época de Jesús hasta el final de los tiempos, cuando Dios finalmente juzgará a toda la humanidad y hará un nuevo cielo y una nueva tierra.

La mejor manera de obtener el máximo provecho de la Biblia es mediante la lectura y los estudios regulares. Aquí están algunas ideas para ayudarle:

Lea la Biblia todos los días.Así como su cuerpo necesita alimento físico, su alma necesita el alimento espiritual de la Palabra de Dios. Si usted lee solamente tres capítulos al día durante los días laborales y cuatro capítulos en los fines de semana, será capaz de leer toda la Biblia en un año. ¡Vale la pena!

Comience con los Evangelios. Los Evangelios son los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento y contienen la historia de las enseñanzas de Jesús, su nacimiento, vida, muerte y resurrección. Ellos son el mejor punto de partida para quien empieza a leer la Biblia.

Lea en oración. Mientras lea, pida a Dios que hable con usted y revele Su voluntad. Usted se sorprenderá al ver cómo pasajes se conectarán directamente con situaciones que está pasando en su vida y proporcionarán orientación divina para sus decisiones.

Medite en el contenido. No lea la Biblia como un libro común. Cuando un pasaje llame su atención, piense en ello hasta que la verdad divina renueve su mente y transforme su vida.

Estudie intencionalmente.Hay varios recursos para estudiar la Biblia.  Usted puede utilizar planes de lectura en Internet, vídeos o predicaciones. También puede utilizar libros o unirse a  grupos de estudio de la Biblia en su iglesia local, donde otros discípulos de Jesús podrán ayudarle a aprender más.

La oración – Una conversación con el Padre celestial

Como hijos de Dios, nacidos de nuevo por el poder de Su Espíritu, somos llamados a la comunión con el Padre a través de la oración. La oración es simplemente una conversación con nuestro Padre Celestial. Es una oportunidad para entregar a Él las cargas de nuestros corazones y disfrutar de la presencia de Jesús. A través de la oración, podemos ir más allá de nuestras limitaciones y entrar en la presencia del Creador Todopoderoso del universo para presentar todas nuestras preocupaciones y recibir respuestas a nuestras peticiones. ¡Es uno de los privilegios más extraordinarios dados a la humanidad!

Por medio de la oración recibimos orientación, aliento y fuerza espiritual para las batallas de la vida. La oración nos hace crecer en amor, intimidad y comprensión de Su plan y propósito para nosotros. Es una oportunidad para rendirse a Dios, ejercer fe y cosechar esperanza. Cuando oramos, abandonamos nuestro orgullo y afirmamos nuestra dependencia en la providencia y en el cuidado de Dios.

La oración es para la vida cristiana lo que la respiración es para el cuerpo humano.

Para orar, no es necesario aprender palabras complicadas o tomar cierta postura corporal. De hecho, cuanto más sincera su oración, mejor. Aquí hay algunos principios que le ayudarán a disfrutar de una vida coherente y rica de oración:

Siempre ore en el nombre de Jesús. La razón por la que podemos llegar confiadamente delante de Dios en oración es el sacrificio de Jesús en la cruz. Él nos dio acceso al Padre y ningún otro mediador es necesario. En el nombre de Jesús, uno puede hablar directamente con el Padre, y Él escuchará.

Alabe y adore a Dios. La mejor manera de empezar a orar es alabando y adorando a Dios por lo que Él ha hecho y por quién Él es. Usted puede cantarle una canción o simplemente decirle lo mucho que lo ama.

Confiese sus pecados y reciba el perdón. Cuando ore, examine su corazón y entregue a Dios sus problemas y luchas. Él está siempre dispuesto a perdonar sus pecados y ayudarle a superar las tentaciones.

Presente sus necesidades y las necesidades de otros. Al pedir a Dios lo que necesitamos, expresamos nuestra confianza en Él. Ore también por otras personas. Orar por otros le protegerá contra el egoísmo y le hará un canal de bendiciones en la tierra. Las personas egoístas no tienen tiempo para orar por otros.

Ore frecuentemente. La oración debe convertirse en un estilo de vida. Es importante reservar un tiempo especial para orar todos los días, pero aproveche también todas las oportunidades para tener comunión con Dios. Usted puede orar mientras conduce, trabaja o cuida de sus negocios.

Ore con fe. Fe es la confianza en que Dios cumplirá Sus promesas. La fe conecta la provisión milagrosa en los cielos con las necesidades aquí en la tierra. Cuando uno ora, tiene la expectativa de recibir una respuesta de Dios.

Él responderá de acuerdo a Su voluntad. Servimos a un Padre amoroso que se alegra en bendecir a sus hijos con regalos preciosos. La oración, sin embargo, no es una manera de obligar a Dios a satisfacer nuestros deseos egoístas. Dios puede responder «no» a sus oraciones o decidir que aún no es el momento para que usted reciba su pedido. La oración es también una oportunidad para renunciar a nuestras ideas y deseos egoístas para conocer la voluntad de Dios.

Fuente: Devocional Nueva Vida en Cristo

La Importancia del tiempo devocional

El mayor crecimiento espiritual se obtiene por el hábito de la lectura bíblica y tiempo de oración; y no hay sustituto para el tiempo devocional, las personas que Dios utiliza de una forma poderosa, son aquellas que se apropian de la verdad y del poder por medio de la comunión personal.

A continuación te detallo cuatro razones de peso del por qué debemos tener nuestro Tiempo devocional diario:

  1. El Tiempo Devocional es para conocer a Dios por medio de la comunión con el “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el padre, y con su hijo Jesucristo.” (1 JUAN 1:3).
  2. El tiempo devocional es para recibir dirección en cuanto a nuestras decisiones diarias, y así cumplir su voluntad en nosotros. “Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porqué a ti he elevado mi alma” (Salmos 143:8).
    “y esta es la confianza que tenemos en él, qué si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.” (1 Juan 5:14).
  3. El tiempo devocional es para llevar nuestras necesidades a Dios y así depender de él. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Filipenses 4:6)
    “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16)
  4. El tiempo devocional es para capacitarnos para producir fruto. “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros os pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:4-5 )

El tiempo devocional por la mañana nos provee de un momento al principio del día cuando podemos reconocer nuestra dependencia de Dios; y que Él es suficiente para el resto del día. También nos da un momento apartado para rendirle nuestra voluntad y dedicar así el día a su gloria.

Hay algunos requisitos para un tiempo devocional eficaz que me gustaría compartir contigo:

El primer requisito consiste en Fijar una hora especifica (Salmos 5:3, Salmos 57:7-8), acá el salmista sugiere que sea temprano y en efecto es la mejor recomendación para tener este tiempo especial con Dios, el Segundo requisito consiste en tener un lugar donde podamos estar a Solas con Dios, para una mejor concentración (Mateo 6:6) y para un mayor aprendizaje, Si Dios te da una enseñanza , compártela y vívela con otros hermanos , si te da una exhortación , tal vez haya necesidad de confesar algún pecado NO confesado, para que llegues al arrepentimiento, si Dios te da una corrección, admítela y recibe su corrección para que haya cambio de actitudes y acciones y si te da una instrucción , compromete con él a Cumplir ; según su ayuda .

Fuente: EspecialidadesJuveniles.com